Un gol. Un grito. Un alarido. Un momento que te acerca al cielo, te alimenta la ilusión y te hace creer que aquello en lo que pensás desde que comenzó el año es más posible que nunca. En el Club Náutico Hacoaj, el Ciclón le ganó 1-0 a Saint Catherines y se clasificó a la gran final por el título: el próximo fin de semana, ante Liceo Naval, en el mismo escenario.
El desarrollo del encuentro deja las muestras de que San Lorenzo jugó como se tienen que jugar estas citas: con el corazón. Dejó todo en cada pelota, luchó con alma y vida en un partido muy peleado y encontró en un latigazo de Constanza Lo Curto el gol del triunfo y la clasificación a la final.
La foto del final refleja el retrato exacto del momento: la sonrisa tatuada por unas horas en la cara de las chicas. Las familias que se suman, protagonistas del logro desde el otro lado. Las chicas de la Primera División coronan la escena como el conjunto de un proyecto que tira para el mismo lado.
Aún quizá no lo saben, o nadie lo sabe, pero en esas sonrisas nace la ilusión de San Lorenzo, que va, una vez más, por otro título.